DNS
Las DNS (siglas en inglés de Sistema de Nombres de Dominio) actúan como la agenda telefónica de internet. Cuando alguien escribe el nombre de tu web en el navegador, las DNS traducen ese nombre a una dirección numérica que los servidores entienden, localizando así tu página y mostrándosela al visitante en cuestión de instantes.
Para el dueño de un negocio, las DNS importan porque cualquier error en su configuración hace que tu web sea inaccesible, como si de repente tu tienda física desapareciera del mapa. También intervienen cuando cambias de empresa de hosting, configuras un correo electrónico corporativo o activas un certificado de seguridad.
Un consejo práctico: si estás migrando tu web a un nuevo servidor, ten en cuenta que los cambios en las DNS pueden tardar varias horas en propagarse por todo internet. Avisa a tus clientes con antelación si prevés que la web pueda estar momentáneamente inaccesible durante ese proceso.