Dudas frecuentes antes de encargar tu primera página web
Tienes un negocio, sabes que necesitas presencia online y has decidido dar el paso. Pero en cuanto empiezas a buscar información aparecen palabras como hosting, CMS, dominio o SEO y la cabeza empieza a dar vueltas. Tranquilo: no hace falta que entiendas todo eso para tener una web que funcione.
Estas preguntas frecuentes están pensadas para dueños de pequeños negocios que se enfrentan por primera vez a este proceso. Respuestas directas, sin tecnicismos y sin rodeos.
¿Necesito saber informática o programación para tener una web?
En absoluto. Tu trabajo es explicar qué hace tu negocio, a quién va dirigido y qué quieres que haga la web (que te llamen, que compren online, que reserven cita…). La parte técnica la resuelve el profesional que contrates. Una vez entregada la web, la mayoría de plataformas actuales permiten cambiar textos o fotos sin tocar código, igual que editas un documento de texto.
¿Qué tengo que preparar yo antes de reunirme con el diseñador o la agencia?
Cuanto más claro llegues, más rápido y barato será el proceso. Prepara como mínimo: el logo (o dile que necesitas uno), fotografías reales de tu negocio o productos, los textos básicos (qué haces, dónde estás, cómo contactar) y ejemplos de webs que te gusten visualmente. No tienen que ser de tu sector: vale cualquier página que te parezca atractiva o fácil de usar.
¿De quién es la web una vez terminada? ¿Me la pueden «quitar»?
Esto depende del contrato, así que léelo con atención. Lo habitual y recomendable es que el dominio (el nombre de la web, por ejemplo tunegocio.es) esté registrado a tu nombre: así siempre tendrás el control. El diseño y los textos también deberían cederte su propiedad al finalizar el proyecto. Antes de firmar, pregunta expresamente: «¿el dominio queda a mi nombre y tengo acceso al panel de administración?»
¿Cuánto cuesta, más o menos, hacer una web?
Los rangos varían mucho según lo que necesites. Una web sencilla de presentación (quiénes somos, servicios, contacto) puede moverse en un rango orientativo de unos pocos cientos de euros; una tienda online o un proyecto más personalizado puede multiplicar esa cifra varias veces. A eso se suman costes anuales de mantenimiento: dominio y alojamiento suelen ser los más habituales. Pide siempre presupuesto por escrito y que quede claro qué incluye y qué no.
¿Cuánto tiempo tarda en estar lista?
Depende de la complejidad del proyecto y de lo rápido que tú entregues los materiales (textos, fotos, revisiones). Una web de presentación estándar suele completarse en un plazo orientativo de dos a seis semanas. Los retrasos más frecuentes no vienen del lado técnico, sino de la espera de contenidos por parte del cliente: cuanto antes tengas listo tu material, antes estará online.
¿Y si cuando la veo terminada no me gusta el resultado?
Lo mejor para evitar sorpresas es acordar desde el principio un número de rondas de revisión incluidas en el precio (lo habitual son dos o tres). Pide ver un prototipo o boceto antes de que desarrollen todo, así corriges el rumbo a tiempo. Si el resultado final no cumple lo acordado por escrito, tienes derecho a exigir los cambios pactados. Por eso es tan importante que el briefing inicial sea claro y quede documentado.
¿Necesito también el «mantenimiento» del que habla todo el mundo?
Depende de la plataforma y de tus ganas de encargarte tú. Una web tiene actualizaciones de seguridad periódicas, copias de seguridad y pequeños ajustes de contenido. Si no tienes tiempo ni interés en gestionarlo, contratar un mantenimiento mensual con la agencia es razonable. Si la web es sencilla y te sientes cómodo con la herramienta, puedes encargarte tú de las tareas básicas. Pregunta qué pasará con la web si dejas de pagar el mantenimiento.
¿La web aparecerá en Google desde el primer día?
No de forma automática ni inmediata. Google tarda un tiempo en indexar (descubrir y registrar) una web nueva, y aparecer en las primeras posiciones para búsquedas competidas requiere trabajo de posicionamiento continuo (SEO). Lo que sí puedes hacer desde el principio es que la web esté bien construida técnicamente y tenga textos relevantes: eso facilita que Google la encuentre antes. Desconfía de quien te prometa el número uno en Google de forma garantizada.
¿Qué diferencia hay entre dominio, alojamiento y la propia web?
El dominio es la dirección (por ejemplo, tunegocio.es): se alquila anualmente y es como el nombre en el buzón. El alojamiento (o hosting) es el servidor donde viven los archivos de tu web: también tiene un coste periódico. La web en sí es el diseño y el contenido que el usuario ve. Los tres son necesarios para que todo funcione, y conviene que sepas cuánto cuesta cada parte y a quién pertenece cada contrato.
¿Cómo elijo una buena agencia o diseñador web?
Fíjate en su portfolio: ¿han hecho webs de negocios similares al tuyo? Pide referencias de clientes anteriores y, si puedes, contacta con alguno. Desconfía de presupuestos demasiado bajos sin explicación y de quien no te pida información sobre tu negocio antes de cotizar. Un buen profesional hace preguntas antes de lanzarse a diseñar, porque necesita entender tu negocio para hacer algo que funcione de verdad.
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